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Sara, un relato muy especial

07-07-11

SARA

“Hola, soy Sara, tendré tres meses. Me han llamado así en honor a la chica que me rescató.
Fui a parar en manos de una persona que malvive en la calle. Aunque tenía buenas intenciones de cuidarme, mentalmente no estaba bien, así que no cuidaba de mí como era debido.
Me ataba con una cadena y no podía saltar y correr como cualquier cachorro. Algunas veces me dejaba a cargo de su “vecino de andén”, un inválido que me ataba a su silla de ruedas.
Cuando hacia mucho calor yo terminaba dormida más que por el sueño por el calor tan intenso de la tarde.
La mujer no tenia croquetas para darme, tenía que comer unas lentejas viejas y endurecidas por el calor, aparte de eso había basura en el cuenco pero yo tenia tanta hambre que no podía regatear. Poca agua o nada bebía, no podía hacer mis necesidades cuando el cuerpo me lo pedía, dependía de cuando la mujer consideraba que debía ir al arenero, que tampoco tenia, así que ella me ponía en la base de un arbolito que había cerca “de nuestra casa“.
La gente pasaba indiferente ante mi situación, algunos me miraban con pena pero no hacían nada, otros miraban y hasta les parecía gracioso el verme allí como “animal de circo“. Algunas personas intentaban comprarme pero la mujer ni así me entregaba.
Hasta que un día por fin pasó por mi lado una persona de buen corazón y se impactó con la escena: indigente invalido + gato atado a silla de ruedas, sin agua, sin comida...........Desde ese día mi ángel Ángela, no me desamparó ni de corazón ni de su vista. Durante dos mañanas, dos tardes y noche estuvo siguiendo mis pasos planeando como me iba a sacar de esa miseria que yo no había buscado. Sufrió y lloró de impotencia ya que sabia que sola no iba a ser posible liberarme de las manos de los dos indigentes sólo por las buenas, pero tenía claro que no descansaría hasta liberarme. Mi Angel-A, pidió ayuda a una mujer que nada mas al verme quedó también conmovida hasta el punto que contactó con otras personas para buscar apoyo y así entre varios rescatarme. Y logró reunir a tres maravillosas personas, María José, su hija Sara y el novio de esta. Entre los cuatro reunieron esfuerzos y al fin una mañana aprovecharon que estaba dormida (la persona que me tenia cautiva) bajo los efectos de la droga, y con la ayuda de otros chicos que rondaban por ahí lograron cubrirme y esta logró cogerme rápidamente, corrió liberándome, todos huyeron con el tesoro: YO, Sara.
Mi Ángela soltó lagrimas de alegría y no sabia como agradecer a todos por haberla ayudado, Yo estaba adormecida, como sin fuerzas …..sólo sé que me subieron a un aparato que hacia ruido, me dieron algo delicioso que nunca había probado, yo comí con tantas ganas púes no había desayunado y creo que ni cenado. Luego Ángela me metió en un cajón grande muy grande, era mas espacio del que yo jamás había tenido y sentí un poco de temor. Me dieron unas bolitas que saben muy bien pero esta vez no eran lentejas, bebí un poco de agua, me dio un ratón de juguete, eso yo tampoco lo conocía, jugué un momento y luego me dormí........
Ya muy tarde mi Ángela, estaba preocupada porque no exploraba el entorno y entonces me movió. Me mostró donde hacer mis caquitas, me gustó poder tener suficiente arena para taparlas y bueno empecé a llevar vida normal de “gatico”. Jugué, salté, ¡¡como disfrute del espacio!! .Estaba un poco enfadada con Ángela, ella comprendió, yo ya estaba mas despierta y no reconocía los olores, poco o nada me daba igual, pero estaba acostumbrándome a ella.
Sin embargo ahora tengo juguetes, una comida deliciosa, ya no tengo que aguantar a hacer caquita o pis, y bebo mucha agua. Me gusta pasar mis uñitas sobre algo contextura muy agradable. Mi Ángela a cada momento entra en mi habitación y me habla de una manera rara, y con un acento muy gracioso pero a mi me gusta mucho, le hago piruetas y digo “Miau“ y por supuesto soy mas amable porque ya me di cuenta que lo que tenia no era una vida, era miseria. Quiero salir y conocer que hay mas allá, pues escucho sonidos de “los otros” Mi mami Ángela me ha dicho que tengo que esperar a llevarme donde un señor que tienen un nombre muy raro y que después si todo está bien podré conocer a los “otros“. No me importa esperar pues sólo se que soy muy feliz porque no volveré a sufrir.

Gracias a todas las personas que me ayudaron al rescate de Sara:  María José, su hija Sara, y su novio.
El rescate de Sara fue motivo de una alegría como cuando alguien se gana la lotería, pero no la lotería que no nos enriquece con dinero, la que nos enriquece de mas valores humanos, de satisfacción por ayudar a los seres que tanto nos necesitan.

No se ayuda a un animal sintiendo solo pena, se le ayuda actuando, implicándose, en ocasiones corriendo riesgos para que éste tenga una vida digna.
Angela P.

 Sara Antes                                                                                                 


Sara despues

Autor: Angela P. (Protección Felina)

Fuente: www.proteccionfelina.org


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